El Día del Campesino se celebra en nuestro país desde 1.965 cuando el gobierno del entonces presidente Guillermo León Valencia acogió la iniciativa de un amplio grupo de periodistas y directivos de la recordada Caja Agraria, y lo oficializó  mediante la expedición del decreto 135 del 2 de febrero de 1965, el cual se establece el primer domingo del mes de Junio de cada año, para dicha celebración en todo el territorio nacional, que, este año corresponde al domingo 7 de junio.

 

La fecha fue elegida también, por la coincidencia de que un año antes  había fallecido el Papa Juan XXIII quien era de procedencia campesina, sus padres Giovanni Battista y Mariiana Giulia eran aparceros del pequeño pueblo de Sotto il Monte, en el norte de Italia.

En Colombia  según reciente encuesta del DANE, el  31.8%  de la población se identifica como campesina,  con tendencia a disminuir agitadamente a causa de factores como el conflicto armado, la violencia, la pobreza, la falta de acceso a la tierra, los TLC y el abandono por parte del estado que han obligado a muchos de nuestros campesinos a migrar a las ciudades en busca de oportunidades, que tampoco encuentran. No obstante lo anterior, su tenacidad los convierte en los garantes de la seguridad alimentaria nacional, pues diferentes estudios coinciden que son ellos quienes aportan más del 70 % de los alimentos que consumimos, situación que se corrobora con el crecimiento del sector en ápoca de pandemia, llegando a aportar en el 6,8 % del PIB nacional para el primer trimestre de 2020.

Sin duda alguna, los campesinos y campesinas de Colombia no solo son parte de nuestra historia, de nuestra cultura e identidad; sino que son la esperanza para sobreponernos a la crisis causada por la pandemia, pues son ellos quienes en medio de políticas adversas, continúan garantizando el abastecimiento de alimentos a toda la población.

El día del campesino se creó para reconocer su labor, como productores de alimentos, guardianes de la tierra y las semillas, exaltar sus saberes tradicionales, su empeño, su perseverancia y el aporte que hacen a toda la sociedad a la que nutren con sus alimentos. Por eso debe ser la ocasión para hacer un nuevo llamado al gobierno y la sociedad para reconocer  las dificultades de su oficio y emprender acciones pertinentes para el fomento de la economía campesina, por encima de los intereses mercantilistas que han caracterizado las políticas agropecuarias nacionales, causantes de las desigualdades en las que se generan   los conflictos internos del país.

Por las anteriores y tantas otras motivaciones, hoy más que nunca, renovamos nuestra voluntad política en beneficio del reconocimiento y apoyo a su labor y unimos nuestra voz para rendir el más sentido  homenaje a quienes por su sacrificio y templanza se convierten en los verdaderos héroes de nuestra patria.

 

¡Gracias Campesinos y Campesinas de Colombia!